
¿Te ha pasado que por un arranque emocional terminas diciendo o haciendo lo que no debías y luego te arrepientes?
Si no te ha paso a ti tal vez lo has visto en alguien mas. Creo que en estos momentos son cuando mas podemos hacer daño o mas nos pueden dañar.
Las emociones son como olas en orilla de playa, vienen y van. Muchas veces van haber situaciones en la cuales tocaran profundas heridas y un festín de emociones sale a la superficie nublando toda nuestra racionalidad y actuando de formas que luego, al ver con paños fríos, somos consciente de cuan mala fue nuestra reacción.
Esto me recuerda cuando en las noticias escuchamos de algún asesinato pasional y el responsable de tal acto dice que perdió el control o que sencillamente no recuerda lo que paso hasta que vio lo que había hecho. Claro, este es un caso extremo, pero no es muy diferente de enojarnos y escupir barbaridades a nuestra pareja o familia cuando estamos en una discusión. En estos momentos es muy fácil sacar lo peor de nosotros y agredir, ya sea verbal o fisicamente, al otro.
La culpa y el arrepentimiento vienen después, cuando esa tormenta emocional se apacigua y podemos ser mas racionales frente a esa emoción.
Creo que es importante entender esto para que nuestra relaciones, de todo tipo, sean fructíferas y enriquecedoras. Todo arranque emocional, si sabemos cómo mantener la calma y observarnos en esas dinámicas, son una oportunidad de crecimiento para hacer los ajustes necesarios y no reaccionar con antiguos patrones del pasado.
La madures emocional significa eso, ser capaces de entender nuestras emociones, comprender de qué partes de nosotros provienen y darle la atención y cuidado necesario.
Si en una discusión, te das el tiempo de respirar, sentir tu cuerpo y ponerle un freno a la emoción tendrás la oportunidad de ver tu dinámica de reacción antes de accionar. Es como verte a ti mismo desde afuera y observar todo ese movimiento interno de emociones y pensamientos. Desde esa consciencia puedes preguntarte como te gustaría abordar esa situación desde una mirada diferente sin el dolor y sufrimiento que creaste en el pasado.
Mis años como terapeuta y mi propio proceso en la búsqueda de mi bienestar me ha llevado a creer profundamente en nuestra propia capacidad para gestionar nuestra vida desde el amor y la aceptación de uno mismo. Comprender que dentro de nosotros están todas las respuestas y confiar en que nadie más que uno sabe lo que quiere nos proporciona la verdadera libertad que tanto buscamos.
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La creencia de «no saber»
Marzo 12, 2021